Tengo los pies fríos y mojados

“Tengo los pies fríos y mojados, Bruna. He caminado demasiado tiempo sobre el lecho de la laguna. Es hora de marchar.” Así empieza la novela “Alguien bajo los párpados” de Cristina Sánchez-Andrade, mi descubrimiento literario de 2017.

Empecé el libro con pocas ganas, demasiado realismo mágico en torno a dos protagonistas que al principio me provocaban bastante repulsa. Pero la trama de la historia me enganchó y no podía quitarme de la cabeza el sospechoso bulto que las dos ancianas meten en su coche en su viaje hacia un lugar desconocido. Cuánto más leía, más quería saber sobre la vida secreta de estas dos ancianas gallegas y mi inicial repulsa empezó a transformarse en cariño y ternura, hasta convertirse sus protagonistas en dos familiares mujeres con unas vidas llenas de pasión y sentimiento.

Terminé el libro casi de un tirón, aturdida, intentando ordenar el puzle de esta historia que sigue guardando secretos … quedan cosas abiertas, preguntas a las que sigo buscando respuesta… ¿Por qué esa manía de las muñecas? ¿Qué escondía Conchita en su cabeza? ¿Y Benigno, de qué pie cojeaba? ¿Por qué el médico ayudaba tan devotamente a las monjitas? Y Doña Olvido ¿por qué esperó tantos años a rebelarse? Y Bruna, mi querida y simple Bruna ¿cómo reaccionaría al mejor secreto guardado de su señora?

He empezado a releerlo, y creo que en esta segunda lectura tendré otra visión de toda la trama y sus personajes, y puede que incluso disfrute más aún del texto, de sus pasajes ricos en descripciones, de sus personajes y sus conversaciones. Porque este libro y esta autora han llegado para quedarse en mi biblioteca personal. Me han fascinado.

Me ha fascinado el universo que Cristina Sánchez-Andrade crea lleno de olores, paisajes y sensaciones. Me ha fascinado cómo los protagonistas viven intensamente y cómo se relacionan entre sí, llenos de miedos, desconfianzas y secretos, aparentemente fantásticos e irreales, pero que reflejan cómo somos los seres humanos realmente.

Me apasiona el mundo femenino que impera en todo el relato, las relaciones entre las mujeres de casa, sus intuiciones, su forma de sentir la vida, sus caminos para escaparse del yugo patriarcal que tenían impuesto en esa época. De cómo ansían su libertad, cada una a su manera. La maternidad aparece en toda la novela, en su lado positivo y en su lado negativo. La maternidad como una imposición social bajo el que muchas mujeres sufren presión por no responder a las expectativas que tener hijos trae consigo. Y la maternidad también como un regalo que te cambia para siempre. Como dice la protagonista Olvido, “el amor hacia su hija estaba ahí, en el estómago: muy próximo al miedo”.

En fin, una historia llena de aventuras, intrigas y risas, pero también dramas personales y mucho miedo que termina con una frase muy potente que no te deja indiferente:

“Olvido se echó a llorar. Una sombra iba envolviéndola. Apoyada contra el cristal de la ventanilla, se dio cuenta de que acababa de comprender el sentido de la vida, de su vida, y que la vida debía de ser eso: comprender cosas cuando ya era demasiado tarde.”

 

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