Mis primeros pasos zero waste

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Si hace unos meses me hubieran dicho que iba a usar mi propio limpiador multi usos a base de vinagre y soda me hubiese reído en su cara. Tonterías…Buff, vaya cutrez…hubiese dicho. Pero ya ves, nunca digas nunca.

Yo siempre he estado muy comprometida con el medio ambiente, la ecología, el reciclaje…¿Quién no? Pero hace unos meses, navegando por Internet, me encontré con una revelación ;-) un movimiento de gente que vive su vida intentando impactar lo menos posible en nuestro entorno y en nuestra salud:   #zerowaste #plasticfree #slowfood

Todos hemos visto estos hashtags en Instagram…son geniales..las fotos muy hipsters e inspiradoras…pero este movimiento va mucho más allá de la estética neohippie. Va sobre una nueva forma de consumo, nuevos hábtio de vida y con ello una nueva forma de entender el mundo y vivir en él. Resumiendo se trata de vivir de una forma sostenible, evitar el plástico, los alimentos envasados y precocinados y defiender el valor de los productos regionales, artesanales, hechos con mimo y cariño. No es sólo reducir al máximo nuestra huella medioambiental, sino también volver a una vida más artesanal, tranquila y con menos objetos de consumo. 

Cuando empiezas a ser consciente de la cantidad de productos químicos que consumimos, las montañas de residuos que generamos en un sólo mes y los hábitos poco sanos que llevamos en nuestra ajetreada vida, empiezas a darte cuenta de que es posible cambiar. Que uno puede elegir. Yo llevo apenas 4 meses y aunque voy muy, muy lenta con el cambio, poco a poco voy viendo los resultados:

  • compramos menos de todo (ropa, cosmética, alimentación, menaje,…) y necesitamos menos.
  • comemos más sano y cocinamos más en casa. Hemos recuperado el placer de cocinar.
  • generamos mucho menos basura.
  • nuestra rutina de higiene es más sencilla y usamos un producto cuando antes teníamos cuatro diferentes. Ahora sabemos que nuestros jabones son naturales 100 por 100 y no tengo miedo de que el peque se trague la espuma el baño.
  • compramos menos ropa y lo poco que compramos intentamos que sea de calidad o de segunda mano.
  • hemos reducido muchísimo los productos de limpieza y estamos empezando a producir los nuestros.
  • tenemos más diversión y planes al aire libre con los niños porque ya no vale entretenerlos en un shopping moll o en un centro temático para niños donde se consume comida basura
  • compramos menos juguetes inútiles a los niños y menos caprichos. La mayor no quiere globos y cuando le ofrecen en la calle siempre dice que los globos son malos para los delfines porque vuelan hasta el mar y allí se los tragan. La gente a veces me mira mal, pensando que adoctrino a mi hija ;-)
  • como mejor en el trabajo porque no me permito comprar bocadillos envasados ni latas de refrescos.

Eso sí, no llego ni de lejos al compromiso que se ve en muchos activistas #zerowaste en Internet. Voy poco a poco, sustituyendo las cosas que se me acaban, como por ejemplo el gel de baño, por productos naturales sin envase de plástico. Pero todavía compro cosas envasadas, me cuesta encontrar alternativas. (Puede que en unos meses abra en Munich una tienda “sin envases”, iré informando). Y tampoco me he lanzado a los pañales de tela (aunque igual lo pruebo pronto). Sigo usando el coche y el avión y hay mucho plástico en casa.

Pero también creo que este cambio requiere tiempo, ir poco a poco, sin agobios. No tiene sentido deshacerte de todos tus geles, champús, túpers de plástico o juguetes viejos. Eso también sería desperdiciar y una solución poco sostenible. El cambio tiene que hacerse poco a poco, buscando alternativas para hacer la compra o para sustituir productos como la crema de cuerpo por otros hechos a mano o en envases de cristal. Además, es divertido porque hacer la compra se convierte en un reto. Tienes que andar buscando alternativas todo el rato. Me quedan pocas pastillas de lavavajillas así que mi próximo reto será encontrar una alternativa sostenible. Y hay que pensar que por muy pocos cambios que introduzcas en tu día a día cada detalle es esencial…porque los pequeños gesto sí importan.  Eso sí, a veces me desespero, Hoy mismo he ido a Lidl a comprar porque no me daba tiempo a ir otro lado y he salido de allí con una barra de pan, nada más…todo lo demás, envasado, hasta la lechuga!

¿Alguien más en modo #zerowaste?

3 thoughts on “Mis primeros pasos zero waste

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, y ¿sabes? me has tocado un poco la fibra, porque yo soy de las que reciclan todo-todo y me quejo de la cantidad de plástico que nos dan con todo… pero nunca me había planteado ir más allá y buscar alternativas a la lechuga envasada del ALDI (en mi caso, jajaja!) Lo malo es que aquí en las afueras, lo único más o menos #zerowaste es el mercado semanal y, si me apuras, la tienda bio, pero ni eso… Así que cualquier sugerencia es buena, podrías empezar una sección en el blog, te lo digo en serio!
    Un beso

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