Mi última lectura de Hesse: Demian

“Siempre es bueno tener conciencia de que dentro de nosotros hay alguien que lo sabe, y lo hace todo mejor que nosotros mismos”.

Si buscas mucho, al final encuentras lo que tu alma necesita.

Y es especialmente esta idea la que me llevo tras leer a “Demian”. Dicen que es una de las novelas más emblemáticas de Hesse. Comparto esa visión, porque la historia me ha gustado mucho, pero como lectora me ha exigido más atención y concentración que otros libros. Creo que en una segunda y tercera lecturas descubriré más ideas y sensaciones que en esta primera han quedado ocultas. Porque no es una lectura fácil. Es un libro corto (unas 170 páginas) y el lenguaje es literariamente, como el resto de libros de Hesse, precioso y simple, pero el texto es denso en cuanto a significados, mensajes e interpretaciones posibles.

La historia narra el paso de la infancia a la edad adulta del joven Sinclair a principios del s. XX; las convulsiones y pasiones del adolescente buscando su personalidad y su hueco en el mundo, van de la mano de una época llena de cambios políticos y sociales que culminarán en la I Guerra Mundial.

La insatisfacción del joven Sinclair respecto a la moral y el estilo de vida de su entorno y cómo busca desesperadamente guías y luces que le indiquen el camino a seguir son los ejes principales de la narración. Creo que todos pasamos o hemos pasado por esa preocupación de: ¿Quién soy? y ¿A dónde voy?. Y en la juventud además se agudiza esa preocupación con la necesidad de gustar y sentirse integrado en un grupo. Esa sensación de “no encajar”, de hacer cosas contrarias a nuestros instintos o valores con la única intención de ser aceptado por el grupo, la experiencia de que las juergas y borracheras no son la solución a las dudas existenciales, la necesidad de soledad y de distanciarse de los valores y tradiciones familiares son comunes a todos nosotros y están maravillosamente reflejados en “Demian”. Por eso el libro de Hesse es tan atemporal y cercano.

Lo que me ha costado aceptar es por un lado la intensidad de sentimientos del protagonista. Sus dudas filosóficas, sus sentimientos de culpabilidad, sus enamoramientos platónicos, llegan por momentos a parecer exagerados. Pero a medida que he ido leyendo he querido creer que Hesse con esa exageración quiere reflejar las convulsiones espirituales que sufren especialmente los jóvenes buscando su sentido y su lugar en el mundo. Y ahora recuerdo mi juventud y es verdad que en esa época las dudas que me asaltaban me podían atormentar durante días y los momentos de felicidad eran plenos y los sentía como eternos.

Otro de los aspectos que me han distanciado un poco de la historia es ese halo de misterio que rodea a los personajes de Demian y su madre, los que se convierten en guías espirituales de Sinclair. Ese sentimiento de sentirse “los elegidos” por el hecho de no participar en las rutinas de la sociedad de entonces, por rodearse de personas extravagantes y filósofos, por sentirse una casta especial respecto al resto de mortales, no me ha convencido. Sobre todo porque al final, por muy especial y misterioso que fuera Demian, acaba participando en una guerra al igual que el resto de jóvenes de su época. Y tampoco me ha convencido esa vanagloria de “lo especial” y del “sentirse elegido o superior a los demás”, porque me parece una ofensa al resto de personas que intentan vivir su vida de la mejor manera posible y me parece un desprecio respecto de las cosas bellas del día a día, de los gestos sencillos y simples que tiene la vida de cualquier persona y que merece la pena respetar. Ante eso me he rebelado contra la historia mientras leía, porque creo que la búsqueda de la verdad y del sentido de la vida no es exclusivo de unos pocos elegidos (marcados por la señal de Caín) que se sienten superiores y se distancian del resto de la sociedad. Creo que todos los caminos y todas las personas son respetables y únicas y esa exaltación del sentimiento de superioridad me parece peligroso y egoísta.

Pero es sólo una interpretación. A quién se lo haya leído: ¿Cómo lo habéis entendido?

 

Algunas frases del libro que me han resonado:

“Para alcanzar una cosa basta con que orientemos firmemente hacia ella toda nuestra voluntad”.

“Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que llevamos en nosotros mismos”:

“Ya no existía para hacer versos, para predicar o para pintar. Todo ello era secundario. El verdadero oficio de cada uno era tan sólo llegar a sí mismo”.

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