Marcas de cosmética ecológica que me gustan: Douces Angevines

Mi rutina de belleza es bastante sencilla. Me limpio la cara con aceite de coco, uso un tónico de vinagre hecho en casa y me hidrato la piel generalmente con aceite de almendras. Pero hace unos meses me salieron unas manchas y rojeces debajo de los párpados, vamos, unas ojeras en toda regla, que no conseguía hidratar del todo con el aceite de almendras habitual.

Por eso empecé a investigar y gracias a Charo, la dueña de The SkinLab, que es todo amor, generosidad y transparencia, di con la marca Douces Angevines y sus aceites corporales. Charo me mandó unas muestras y he de decir que todas me encantaron: por lo fácil que se absorben en la piel y especialmente por sus olores, muy suaves pero dulces y frescos y que te acompañan gran parte del día después de usarlos, pero casi imperceptibles.

De todos los que me mandó me gustó mucho el ideado para bebés y niños: Feé Luzette y desde entonces lo uso para el rostro (alternándolo con el aceite de almendras), el escote y el pelo. Sí, en vez de suavizante, uso aceites para el pelo. Aplico unas gotitas en las puntas del pelo y se queda liso y fácil de peinar.

¿Y por qué me gusta tanto esta marca?

  1. Es una marca de cosmética biológica francesa creada por Michel Cros, inspirada por sus abuelos del Sur de Francia. Empezó a idear, en base a los conocimientos que heredó, sus propios productos de cosmética y mejorando poco a poco sus fórmulas. En 1994, en Anjou, montó su empresa con su propio jardín del que hoy en día siguen saliendo un 40 % de las plantas que usa la marca.
  2. Mezclan aceites esenciales de gran calidad (el 95 % de los aceites que usan son orgánicos) creando una sinergia y unos aromas muy especiales, certificados por Eco Cert.
  3. Sus aceites cunden muchísimo. Con unas pocas gotas de cada, es más que suficiente.
  4. Producen de manera sostenible. Creen firmemente en la responsabilidad social y ecológica de las empresas y la mayor parte de sus plantas provienen del Sur de Francia, para reducir al máximo su huella de carbono
  5. Para los aceites exóticos de otras partes del mundo siempre buscan productores de comercio justo.
  6. Usan envases de cristal, así que al terminarlo lo puedes reusar, porque son ideales para llevar tus aceites esenciales o tus propias mezclas, o tirarlos al reciclaje de cristal.
  7. Son cruelty free, es decir nada de testar en animales sus productos.

Así que si queréis pasaros a la cosmética natural, pero os da pereza o simplemente no tenéis tiempo para hacer vuestras propias cremas, y los aceites puros como el de almendras o el de jojoba tienen un olor muy fuerte para vosotras, os recomiendo que probéis esta marca, porque además estaréis apoyando a pequeñas empresas que quieren producir de una manera sostenible.

Hace poco, en una conferencia sobre sostenibilidad se me quedó grabada una frase: cualquier compra que hagáis supone una inversión para que ese producto se siga fabricando. Es decir, que si compramos un champú en plástico porque es más barato, estaremos además invirtiendo en que ese producto se siga fabricando y viceversa, si compramos a marcas sostenibles estaremos además invirtiendo en ellas. Por eso, como consumidores tenemos tanto poder, aunque no lo parezca.

Volviendo al tema de mis ojeras, os comento que este aceite me viene muy bien para el rostro, el pelo y el escote, pero no conseguí solucionar el problema de las manchas rojas debajo del ojo. En cambio, con otra crema, que ya os contaré, y el aceite de coco he conseguido reducirlo casi del todo.

¿Conocíais esta marca? ¿Alguna parecida que podáis recomendar?

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