Educar con cariño

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Ha sido una  semana muy especial. Me he quedado sola con vosotros tres y he vuelto a reconectar con vosotros, a recuperar nuestra complicidad, a llenaros de cariños y besos y a escuchar con paciencia vuestras ocurrencias. 

No es la primera vez que me quedo sola con vosotros, pero sí la primera después de haberme dado cuenta de que necesitaba cambiar mi relación hacia vosotros y mi forma de educaros. Llevaba un tiempo bastante estresada entre las tareas del hogar, el trabajo, preparar las comidas y enseñar a “portaros bien” que se me había olvidado lo esencial, disfrutar de vosotros y quereros. Algo que parece tan obvio y que se espera de cualquier padre o madre, el quereros con locura, se me había olvidado por completo. Me preocupaba más salir en hora todos peinados y vestidos de casa, que comierais verdudas y os portarais bien, que se me había olvidado lo más importante: que seáis felices. Y en un hogar con estrés eso es muy difícil.

Este cambio de visión no me ha venido solo, sino que se lo tengo que agradecer a un libro: “Peaceful Parents, Happy Kids” de Dr. Laura Markham. Hasta la fecha mis únicas lecturas sobre educación habían sido dos libros de Carlos González que me leí en mi primer embarazo. Desde entonces ni me había preocupado, ni había tenido tiempo de dedicar un rato a leer sobre cómo ayudaros a ser unas personas felices y valientes. Por ello, éste es mi primer libro sobre educación, pero sé que hay muchos más, muchas corrientes y muchas teorías, pero en concreto sobre la “crianza con apego” hay muchos autores para seguir leyendo.  

La Wikipedia dice:Según la teoría del apego, un fuerte enlace emocional con los padres durante la infancia, también conocido como apego seguro, es precursor del desarrollo de una personalidad segura e independiente, un buen comportamiento, independencia, y relaciones buenas y sanas. Este tipo de crianza tendrá efectos positivos durante toda la niñez, adolescencia y adultez.”

El libro de Laura Markham ha cambiado por completo mi forma de atenderos. Hasta ahora me sentía violentada y fracasada cuando os portabais mal, no comíais los purés y no os vestíais solos. Pensaba que estaba haciendo algo mal como madre, que no era lo suficientemente estricta y que no sabía manejaros. Me daba la sensación de que estábais ganándome la batalla. ¿A mí, un mico de dos años me estaba toreando? Me sentía impotente y al mismo tiempo enfadada, por lo que las situaciones de ansiedad y gritos se escalaban para luego dejarme un sabor amargo y sentimientos de culpabilidad que me hacían sentir insegura e infeliz.

A través de la visión de la crianza con apego he entendido que la educación no es una LUCHA entre padres e hijos. No es ver quién gana la batalla de recoger los juguetes, porque los niños no pretenden luchar con nosotros. Cuando tú, mi Julia, te revelas y dices que no vas a recoger el cuarto no te quieres enfrentar a mí, sino que hay otras razones detrás, como que puedes estar cansada o como que no entiendes realmente la necesidad de recoger el cuarto en este mismo instante en el que estás disfrutando tanto, inmersa en tu juego.

También he aprendido que una presencia PACÍFICA por mi parte, una actitud tranquila y con ganas de solucionar las rabietas que os pueden dar, es mucho más efectiva que cuando os grito y me enfado.

Otra clave es saber dar la importancia adecuada a las cosas. Cuando estoy cansada y estresada no diferencio lo urgente de lo importante. Y en muchas ocasiones, me parece más urgente que os lavéis los dientes y os metáis en la cama a que estéis contentos y relajados y os sintáis queridos por mí.

Para poder estar bien con nuestros hijos tenemos que estar bien con nosotros mismos. Para tratar con cariño a nuestros hijos lo tenemos que hacer con nosotros mismos, saber perdonarnos los errores, ser indulgentes con nosotros cuando estamos cansados, no exigirnos la perfección…

La tarea de educar también implica dar a nuestros hijos nuestra mejor versión. Muchas veces somos más pacientes y sonrientes con compañeros de trabajo que con nuestros propios hijos.

En definitiva, supongo que la clave es hacer las cosas con cariño, como si te fueras a morir mañana.

A veces pienso que debería de haber leído más antes de tener os a los tres, porque en el camino hasta aquí he cometido muchos errores y os he exigido mucho, en vez de dedicarme a quereros. Pero por otro lado, creo que la experiencia de los momentos de estrés y de pataletas es un aprendizaje para nosotros como padres que no podemos evitar. Nadie nace siendo el padre o la madre perfecta, la paciencia se adquiere poco a poco con el tiempo, así que ahora toca mirar hacia adelante y dar lo mejor de nosotros mismos.

Con esto os quiero decir que si sois padres en el futuro, que sigáis vuestro instinto, seguid vuestro corazón, no os dejéis guiar con consejos de otros ni por la presión social: educad a vuestros hijos con el mayor amor y respeto y disfrutad de ellos, porque para eso vale la pena vivir, para disgustos y enfados no.

Os quiero mucho, mucho a los tres.

P.D. 1 Algunas frases del libro para recordar:

  • “Parenting isn’t about what our child does, but about how we respond”.
  • “If you want to parent well, you have to work on yourself, too”.

P.D. 2 Más sobre educación en el apego en el blog de Laura Markham.

P.D. 3 Una historia preciosa sobre la relación de un padre y su hijo

P.D. 4 ¿Y tú pierdes el tiempo con tus niños?

6 thoughts on “Educar con cariño

  1. Tal cual. Muchas veces me descubro a mí misma urgiendo a Teo para que cierre los ojos y se duerma porque lo que quiero es tirarme en el sillón, y no le leo ese cuento que él quiere leer conmigo… O regañándole por ensuciar todo cuando come, aunque en realidad la comida tiene que ser un momento relajado para él, y no de estrés. Todo eso Riqui lo lleva mejor, yo tengo mucho que aprender! Muy buen post, espero que sigas disfrutando mucho de tus niños

  2. Tener niños en casa te cambia la vida, yo dejé de ser niñera para convertirme en madre y es muy diferente. Que el cansancio del día a día no te impida ver el tesoro que tienes

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