¿Cómo puede un niño abrirle los ojos a un adulto? Parte VIII

 

Esto es un resumen de una de las ideas que me han marcado leyendo el ensayo sobre educación “Padres conscientes: Educar para crecer” de la doctora Shefali Tsabary. Si queréis leer la introducción y el resto de partes podéis empezar en este enlace.

Y ahora qué

El libro me ha removido mucho en mi interior. Creo que llevo casi un año con él sobre la mesilla de noche y sigo releyendo y descubriendo nuevas enseñanzas. La teoría la tengo muy clara, pero de ahí a la práctica estoy a años luz. Es muy fácil sentarse, leer, subrayar, hacer notas, escribir este resumen,… pero lo difícil viene después, cuando te encuentras en una situación de tensión y pierdes los papeles y vuelves a gritar, o cuando estás cansado y agobiado con un tema de trabajo y eres incapaz de escuchar a tu hijo cuando te está contando cómo le ha ido en la clase de deporte, o cuando tienes prisa por la mañana y se te olvida despertar a tus pequeños con un beso, o cuando estás deprimido y ansioso y no sabes reconocerlo.

Pero supongo que la vida consiste en eso, en intentarlo e intentarlo cada día, en equivocarte, hacer las cosas mal como padre y al día siguiente mejorarlo.

En cualquier caso, para que no se me olviden las enseñanzas del libro se me ha ocurrido escribir una oración matutina, para, nada más despertarme, leerla y empezar el día con buen pie. O al menos intentarlo. Esta oración es un modelo al que voy añadiendo o quitando cosas y totalmente personal, pero si sirve a alguien como idea, lo dejo por aquí:

 

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